Valor Histórico del Retiro

Estanque del Retiro pintado en 1820 por Ribelles


Para aproximarnos a una justa valoración de la importancia histórica del Retiro hay que contar con varios factores que lo dibujarían como un espacio primordial en el marco de la historia de Madrid:  su viva permanencia en el tiempo, la universalidad de su ámbito y su vitalidad social  caracterizan al Retiro y lo distinguen de otros parques urbanos de la ciudad, para constituirse en espacio esencial y definitorio de su identidad.

La inauguración del Retiro en 1633 por Felipe IV como conjunto palaciego destinado al ocio de la monarquía, las importantes reformas llevadas a cabo por Carlos III al amparo de las ideas de la Ilustración, la destrucción del palacio y los jardines originarios durante la guerra de la Independencia, y su apertura al público en 1868, forman parte del trazado del hilo histórico, desde cuya exposición se revela una imagen decisiva del Retiro: un área vital de la ciudad de Madrid en perpetua transformación.

Asimilado como zona verde de casi cuatrocientos años de historia y sometido a constantes cambios, el espíritu y los acontecimientos históricos determinantes de cada época han repercutido en su ámbito, como si se tratara de una auténtica caja de resonancia social y cultural de la ciudad de Madrid; y gracias a su amplia popularidad, a su carácter cosmopolita y a la vinculación emotiva que las distintas generaciones de madrileños mantienen con el parque desde su apertura plena  a finales del siglo XIX, el Retiro termina por asumir la función preeminente de parque público de Madrid por excelencia.

El Estanque Grande, uno de los espacios más antiguos y emblemáticos del Retiro, formó parte del conjunto palaciego del Buen Retiro que el rey Felipe IV mandó construir para su ocio e inauguró en 1633.

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