Fauna



Las zonas verdes urbanas permanecen como auténticos refugios para la fauna en medios tan áridos para la misma como son las grandes urbes. Los parques urbanos son pequeños tesoros que tenemos cerca de casa y que mantienen una relativa riqueza biológica dentro de la ciudad. La biodiversidad de fauna está íntimamente ligada a la existencia de variedad de vegetación (es importante mantener los diferentes estratos vegetales: herbáceo, arbustivo y arbóreo) y a las zonas húmedas (charcas, estanques y fuentes).

Como en cualquier rincón del mundo, el grupo animal más presente en el parque es el de los invertebrados, dentro del cual destacan por su número y variedad los insectos. Los del Retiro pertenecen en general a especies habituales dentro de la fauna entomológica urbana propia de las zonas verdes, donde la presencia de vegetación hace aumentar considerablemente el número de especies respecto a otras zonas de la urbe por lo que es posible la observación de especies como las mariquitas (Coccinella sp.), el escarabajo unicornio (Oryctes nasicornis), los ciempiés (Julus terrestris), algunos mosquitos gigantes (familia Tipulidae), los abejorros (Xylocopa violacea), mariposas como la limonera (Gonepteryx rhamni)... que no suelen verse en otras partes de la ciudad.

También es posible contemplar algunos peces como la carpa (Cyprinus carpio) y tortugas (Trachemys scripta) en los estanques del parque.

Se puede ver en el Retiro algún pequeño mamífero como el murciélago común (Pipistrellus pipistrellus).
Aunque sin duda el más conocido de los mamíferos que habitan en el parque es la ardilla roja (Sciurus vulgaris). Estas, pese a que parecían estar bien adaptadas al parque, llegaron a desaparecer del mismo por completo. En el año 2008 se inició un proyecto de reintroducción de la ardilla roja en el Retiro que ha tenido tanto éxito que en la actualidad resulta muy fácil ver a estos animales corriendo por el parque.

El grupo más notorio de fauna del Retiro pudiera considerarse el de las aves. Hay una gran diversidad de estas ya que acceden al parque por vía aérea, sin que su ubicación en el centro de la ciudad constituya ningún impedimento.

Aves


El Retiro es el parque de Madrid con mayor variedad de aves silvestres, si excluimos los espacios forestales periféricos de la Casa de Campo y la Dehesa de la Villa. Pueden observarse en él más de cincuenta especies distintas.

Algunas, como el gorrión común (Passer domesticus), la paloma bravía (Columba livia), el carbonero (Parus major), la urraca (Pica pica), el verdecillo (Serinus serinus) o el mirlo (Turdus merula) son frecuentes en otros jardines y parques urbanos. Pero debido a la gran extensión de masa arbolada que posee, y al ambiente tan “similar” al del  bosque natural que se presenta en algunos de sus rincones, el Retiro ofrece un espacio ideal para aves cuya presencia extraña en pleno centro de la ciudad. En el Retiro puede verse al halcón peregrino (Falco peregrinus), una rapaz cazadora de otras aves más pequeñas. No menos sorprendente puede resultar la presencia de dos tipos de rapaces nocturnas. Una de ellas es el autillo (Otus scops), un pequeño búho que tras pasar el invierno en África, aparece por el parque para “veranear”, la otra es el cárabo (Strix aluco), del que se sospecha podría criar en el interior del jardín.

El tipo de aves que pueden verse en el Retiro varía según la época del año. Algunas pueden observarse en cualquier estación, como el herrerillo (Parus caeruleus), el carbonero garrapinos (Parus ater), el agateador (Certhia brachydactyla), la paloma torcaz (Columba palumbus), el estornino (Sturnus unicolor), el petirrojo (Erithacus rubecula) y el verderón (Carduelis chloris). Otras llegan al Retiro con el calor; es el caso del avión (Delichon urbicum), el vencejo (Apus apus), el ruiseñor (Luscinia megarhynchos) y la abubilla (Upupa epops).  Las hay que se presentan aquí en los meses de invierno, cuando en el norte escasea su alimento. A este grupo pertenecen el chochín (Troglodytes troglodytes), el mosquitero común (Phylloscopus collybita), el reyezuelo listado (Regulus ignicapilla) y el picogordo (Coccothraustes coccothraustes). Las currucas capirotadas (Sylvia atricapilla), los colirrojos tizones (Phoenicurus ochruros), el jilguero (Carduelis carduelis), el mosquitero musical (Phylloscopus trochilus), el papamoscas gris (Muscicapa striata) y el zorzal común (Turdus philomelos) son más fáciles de observar en otoño y primavera cuando se producen los pasos migratorios.


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